Vienes de prisa

...hacia mis rincones

con la alucinación deliciosa que no escapa,

tocas con frenesí

la lejana escultura

que derrite tus manos,

¡tantas veces atadas!,

solo la fornicación

acelera tu mente

como las grandes posesiones

en tu cuerpo

elevando tus deseos

...insistiendo mis ganas.